La aprobación del Plan Estatal Marco de Gestión de Residuos (PEMAR) 2025‑2035 supone un paso importante para mejorar cómo gestionamos los residuos en España. Aunque suene a algo muy técnico, en realidad tiene mucho que ver con nuestro día a día: desde cómo reciclamos en casa hasta qué hacen las empresas con los residuos que generan. El nuevo plan nace para adaptarnos a la Ley 7/2022 y a las normas europeas, y para impulsar una economía donde reutilicemos más y tiremos menos.


1. ¿Qué cambia exactamente con este nuevo plan?

Lo primero es que el PEMAR mira todos los tipos de residuos, no solo los que generamos en casa. Incluye envases, aparatos eléctricos, pilas, neumáticos, residuos de obras, residuos sanitarios, residuos agrarios… prácticamente todo lo que pueda acabar en la basura. El objetivo es entender mejor qué necesitamos para gestionarlos bien y cómo podemos reducir su impacto.

Además, el plan adapta nuestra gestión a la nueva Ley de Residuos, que trae cambios muy visibles:

  • Habrá que recoger de forma separada más materiales, como los biorresiduos o algunos residuos industriales.
  • Se establecen nuevos objetivos de reducción de residuos para evitar que acabemos tirando cosas que aún sirven, como alimentos en buen estado.
  • Entra en juego una fiscalidad más estricta: impuestos a los envases de plástico de un solo uso y a la incineración o vertido, para impulsar alternativas más sostenibles.

Todo esto busca algo muy simple: que cada vez generemos menos residuos y que los que generemos se puedan aprovechar mejor.


2. España necesita nuevas infraestructuras (y ya hay dinero en marcha)

El plan calcula que, entre 2021 y 2035, España necesitará unos 2.500 millones de euros para mejorar o construir infraestructuras relacionadas con residuos: plantas de tratamiento, recogida separada, puntos limpios o instalaciones para reciclar más y mejor.

Aquí entra en juego el Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia (PRTR), que ya ha destinado casi 900 millones de euros a inversiones en residuos. Este impulso permitirá:

  • Mejorar la recogida separada, sobre todo de biorresiduos.
  • Construir nuevas plantas de compostaje y reciclaje.
  • Fortalecer los puntos limpios y la clasificación de envases o papel.
  • Impulsar proyectos en sectores clave como el textil, el plástico o las energías renovables gracias al PERTE de Economía Circular.

En pocas palabras: España necesita modernizar su sistema de residuos, y ya se está poniendo dinero para conseguirlo.


3. ¿Qué supone para empresas, administraciones y ciudadanía?

Una de las claves del nuevo plan es que mejorará cómo se controla y se sigue la pista a los residuos. Para ello:

  • Se han creado nuevas secciones en el registro de productores (como envases o tabaco) y se incorporarán otras para aparatos eléctricos o pilas.
  • Las memorias de gestión pasarán a enviarse de manera digital.
  • Los subproductos y materiales que dejan de ser residuo podrán ser aprobados también por las Comunidades Autónomas, lo que agiliza procesos para las empresas.

Esto no es solo burocracia: significa que habrá más transparencia y más seguridad sobre qué se recicla realmente y cómo.

Pero quizá lo más importante es que el PEMAR promueve que los productos reciclados vuelvan al mercado. ¿Cómo? Con medidas como:

  • Exigir porcentajes mínimos de material reciclado en ciertos productos.
  • Impulsar la compra pública verde.
  • Premiar económicamente a quienes lo hagan mejor mediante la ecomodulación.

En definitiva, el plan quiere cerrar el círculo para que lo que tiramos se convierta en algo útil de nuevo, y no en un problema.