Taxonomía verde

La taxonomía verde europea

La Comisión Europea eligió el día de Año Nuevo para poner en circulación su propuesta de taxonomía verde. Un tecnicismo bajo el que se encuentra un intento de ordenar la economía y la energía en función de su huella ambiental. El borrador ha generado controversia y un buen número de países y eurodiputados se han manifestado en contra. Pero ¿por qué están en contra de la taxonomía verde europea?

Qué es la taxonomía verde europea

Para comprender el porqué de la polémica, tenemos que entender primero qué es la taxonomía verde europea. Esta taxonomía es un sistema de clasificación de las actividades económicas y, en este caso, de las tecnologías de generación de energía eléctrica. El objetivo de la Unión Europea es ofrecer a las empresas e inversores una definición clara de lo que es y no es sostenible. Además, también pretenden redireccionar las inversiones y evitar el llamado greenwashing.

Lo que la Comisión Europea propone es, básicamente, otorgar a las nucleares y el Gas Natural la categoría de energías verdes. En el caso de las nucleares, lo lograrían aquellas centrales atómicas cuyo permiso de construcción se expida antes de 2045. En el caso del Gas Natural, lo obtendrían todas las plantas en funcionamiento que emitan menos de 100 gramos de CO2 por kilovatio hora (KWh). También lo lograrían  las de nueva construcción que emitan menos de 270 gramos de CO₂ por kWh siempre y cuando esa necesidad energética no pueda cubrirse con fuentes renovables y la instalación sustituya otra que emita más.

El motivo de la polémica

Entonces, ¿por qué suscita tanta polémica la propuesta de Bruselas? En resumen, porque pone a la energía nuclear y a la procedente de ciclos combinados en el mismo nivel que a las energías renovables. Un nivel que no comparten si atendemos a la cantidad de residuos que generan. Aunque la energía nuclear no emite gases de efecto invernadero, sí que genera residuos de difícil gestión ambiental. La procedente de ciclos combinados, por su parte, sí contamina y emite CO2.

Por ello, varios países y las principales organizaciones ambientalistas han alzado la voz en contra de esta taxonomía.

¿Cuál es la posición del Gobierno español?

El Ejecutivo de Pedro Sánchez ya había mostrado su oposición a considerar como energías verdes a la nuclear y el Gas Natural, incluso antes de que se conociese el borrador de la Comisión Europea. 24 horas después de conocer su contenido, el MITECO emitió un comunicado rechazando de plano esta taxonomía, que calificaba como un «paso atrás».

España se opone a esta iniciativa porque no considera que la energía nuclear y el Gas Natural sean verdes ni sostenibles. En segundo lugar, porque dicen «mandaría señales erróneas para la transición ecológica en el conjunto de la Unión Europea (…) y para los mercados financieros». Además, señalan que no está alineada on la “evidencia científica” al no respetar “el principio de no causar un daño ambiental significativo”. Por último, recalcan que no aporta “la necesaria claridad para enfocar los flujos de capital hacia la economía descarbonizada, resiliente y sostenible prevista en el Pacto Verde Europeo”.

Si finalmente esta iniciativa saliera adelante, el sistema eléctrico español quedaría catalogado como 100% verde. Salvo una pequeña parte (el 3% del total siguiendo los datos de 2021), que procede de la quema de diésel o carbón, el resto de las fuentes de generación eléctrica recibirían esa categoría.

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